Archivo de la categoría: Simbolismo

Gluck “Medallion” (1936)

Gluck (1895-1978)

Tal día como hoy, el 10 enero de 1978, murió la pintora británica Hannah Gluckstein, conocida por el pseudónimo de Gluck. Adoptó este nombre monosilábico ambiguo en 1918, cuando decidió vestir con ropa masculina y no ser identificada bajo ningún género. Nació en Londres en el año 1895 en una familia judía adinerada. Su madre fue una cantante de ópera norteamericana llamada Francesca Hallé. En contra de los deseos de su familia, Gluck decidió iniciar su formación artística a los 18 años en la St. John’s Wood School of Art londinense. Más tarde, gracias a la herencia familiar, pudo residir en Lamorna, un pueblo de pescadores localizado en la costa oeste de Cornualles, donde se asentaba una colonia de artistas llamada Newlyn School. El trabajo de Gluck nunca siguió ningún movimiento artístico concreto y siempre fue expuesto en muestras individuales. En la década de los años 20, logró un gran prestigio con sus retratos y sus cuadros botánicos, inspirados éstos últimos en las creaciones de la decoradora floral Constance Spry (1886-1960), su compañera sentimental en aquella época. Su obra más reconocida es “Medallion” (1936), un autorretrato junto con su amante, Nesta Obermer, inspirado en una noche cuando ambas asistieron a la ópera y la música mozartiana de “Don Giovanni” hizo que Gluck viviera una experiencia transpersonal.
Además, es icónico el retrato que hizo de ella Romaine Brooks (1874-1970) en el año 1923, titulado “Peter (A Young English Girl)”, siendo este nombre el que a veces adoptaba.

Romaine Brooks (1874-1970)

7 de diciembre de 1970, murió en Niza a los 96 años la pintora estadounidense Romaine Brooks. Hoy en día está considerada una artista pionera, precursora de la temática transgénero en el arte y de la exploración de la identidad lésbica, que en su día perteneció a una subcultura marginada.
Nació en Roma (Italia) en 1874 en el seno de una familia adinerada e inestable. Su infancia estuvo marcada por el alcoholismo de su padre y posterior abandono familiar, así como por la enfermedad mental de su hermano mayor. Estudió interna en un colegio episcopal situado en Burlington, New Jersey. Con 19 años huyó a París para tomar lecciones de canto y música. Tres años más tarde ingresó en la Scuola Nazionale de Roma para formarse en pintura, donde fue la única mujer de su clase.
Su pintura se caracteriza por desarrollar una estética propia muy personal, asentada totalmente al margen de las tendencias cubistas o fauvistas que imperaban en su época. Sus cuadros más conocidos son los retratos que realizó de mujeres andróginas, ambiguas o con vestimenta masculina, donde la atmósfera fría que rodea a los personajes está cargada siempre de un aire plomizo y tormentoso. Esta paleta monocroma y cenicienta que invade sus obras tiene un sentido simbólico emocional, que alude al mismo tiempo al aislamiento y a la independencia. En su momento los críticos de arte no apreciaron su innovador trabajo como merecía, pero tras su muerte, en la década de los años 80, con el resurgir de la pintura figurativa y el interés por los temas artísticos de género, su obra comenzó a revalorizarse. La mayor parte de sus cuadros y dibujos se conservan en el Smithsonian American Art Museum de Washington DC, los cuales fueron donados por la artista dos años antes de fallecer.